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Cena íntima con platillos a la mesa y vino de las mejores etiquetas de México y el mundo, acerca de Sesiones Cachava.

Klever Tee Time / Redacción

Los momentos importantes de nuestra vida transcurren alrededor de una mesa, esta es la frase con la que se puede describir a la perfección Sesiones Cachava, cenas íntimas que se llevarán a cabo una vez al mes con un menú único diseñado por el Chef Miguel Dávila y las mejores etiquetas de vinos mexicanos y extranjeros para crear un momento inolvidable alrededor de una mesa.

Pero primero hablemos de Cachava, este restaurante nació en mayo del 2019 y su nombre está inspirado en una yegua pura sangre de descendencia nativo americana ganadora de la Triple Corona en el Hipódromo de las Américas; no solo el nombre está inspirado en esto, el diseño, ambientación y decoración del restaurante está inspirado en la naturaleza y las tribus americanas.

Las sesiones nacen con el objetivo de ofrecer un momento para compartir con la familia y amigos y brindar una experiencia gastronómica acompañada de platillos con cortes de carne y mariscos premium basados en la cocina de brasas y leña, todos ellos al centro de la mesa con una buena copa de vino para acompañarlos.

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La primera sesión los platillos del Chef Miguel Dávila servidos al centro tuvieron como maridaje a cinco vinos de Monte Xanic: Viña Kristel, Grenache Rosé, Blend Selección, Gran Ricardo y Cosecha Tardía, además de la compañía del Mauricio Millán, sommelier de la Bodega.

Dándole un giro a la formalidad de una cata, Sesiones Cachava da esta oportunidad de deleitar tu paladar mientras compartes anécdotas no solo con quien tienes a un lado, sino también con los propietarios y enólogos de distintos viñedos de nuestro país y próximamente de otras regiones del mundo como Napa y España.

Después de permanecer varios meses cerrados a raíz de la pandemia, Cachava reabre sus puertas para que disfrutes de su concepto y sus espacios y también para que seas parte de estas sesiones creadas para que vivas una experiencia gastronómica de lujo en la mesa.

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Los precios de estas sesiones van de los $1,800 a los $2,500 por persona dependiendo el menú, puedes consultar mayor información en su página.

Javier Plascencia se lanza a la conquista del océano y presenta una nueva experiencia culinaria abordo de un lujoso restaurante flotante.

Klever Tee Time / Redacción

Renovarse o morir, así dicta un viejo dicho que en estos tiempos tiene más sentido que nunca.
Y si alguien lo supo entender bien fue el chef Javier Plascencia —la mente creativa detrás de proyectos como Caffè Saverios, Erizo, Jazamango, ¡Lupe!, Finca Altozano y Misión 19 (este último premiado como Mejor Restaurante Nuevo en los Gourmet Awards 2012)—, quien adaptó la cocina de Animalón y la llevó a altamar

Animalón by the Sea es un proyecto que emergió de la pandemia, como una manera de atender a las inquietudes de los comensales y de generar nuevas experiencias al aire libre, y qué más libertad que la que ofrece el mar

Un restaurante que se mueve al ritmo de las olas del mar

Plascencia encontró la veta y trasladó el fine dining con el que deleitaba a sus visitantes en tierra a una embarcación de lujo construida especialmente para el proyecto por la Isla Tour, una empresa dirigida por Carlos Hudson que se especializa en realizar recorridos en la zona.

La travesía comienza en el muelle K de la marina de Cabo San Lucas, donde un barco de dos pisos, con 15 metros de eslora, 7.4 metros de ancho y capacidad de 40 pasajeros, zarpa rumbo al Arco del Fin del Mundo. Sobre él, los asistentes son recibidos con una copa de espumoso o algún coctel, para después degustar un delicioso menú de seis tiempos, con o sin maridaje.

La propuesta no se aleja del ADN del chef, donde la cocina de campo, el producto local y los ingredientes frescos son los protagonistas de la mesa, por ello el menú cambia constantemente, pues depende de la pesca del día y de la temporalidad de los huertos. 

Si bien el proyecto se basa en las ideas de Javier, el chef ejecutivo Oscar Torres se encarga de ejecutar magistralmente los platillos que se sirven en el día a día, y la sommelier Jocelyn Porras de hacer el maridaje perfecto para ellos.

Algunos de los platillos que se han podido degustar son agnoloti rellenos de cremoso de maíz con langosta, centro de rib eye con puré cremoso y hongos, jurel con ratatouille y jugo de tomate clarificado

Actualmente, el menú se conforma  por una entrada de buñuelo de maíz dulce, limón, chile fresco y cilantro criollo, al que le siguen crudo de kampachi, aguachile de shiso con cilantro, fresa verde, pepino y palmito;  totoaba escalfada con aceite de olivo, cassoulet, dashi de tomate y aceite de cebolla quemada; ravioli de chicharro dulce local con queso parmesano, limón curado, guías de chícharo y mantequilla; costilla de res braseada con duxelles de champiñón, kale y cebolla braseada y mousse de raíz de apio y trufa negra; y un cierre espectacular de praliné de avellana y chocolate oscuro, espuma de caramelo, streusel de cocoa, canela tatemada y crema agria.

El costo de la experiencia es de $3,000 pesos y de $4,000 si deseas el maridaje, más servicio, y tienes que hacer reservación en su sitio porque, como imaginarás, está en la mira de los amantes de la buena comida y del mar.

Ubicado dentro de Habitas, Tulum, el restaurante Moro resalta como una joya de la gastronomía local.

Klever Tee Time / Redacción

Cada vez más, Tulum resalta por una escena gastronómica vibrante, diversa y sorprendente al paladar, capaz de satisfacer a una audiencia de gustos culinarios variados. Moro, ubicado dentro de Habitas, Tulum, se suma a esa oferta, y sobresale dentro de ella como una opción imperdible, gracias a sus ingredientes locales, ambientación meticulosa y esencia rústica.

A cargo del chef Horacio Dardano, de origen uruguayo, Moro celebra los sabores mexicanos y les da un toque único, a lo largo de tres menús distintos –tan ligeros como complejos, según la hora del día– y una interestante propuesta de coctelería, que promete convertirse en la más destacada de la zona.

El chef Dardano emplea distintas técnicas culinarias de la gastronomía latina y morisca, y transforma el ingrediente local, fresco, en platillos de personalidad única, que oscilan entre lo acogedor y lo exótico, mientras a simple vista resaltan por un emplatado impecable.

Para el lugar es vital ofrecer a los invitados ingredientes, no sólo del día, sino de la mejor calidad y la obtención más sustentable posible. Así, Moro trabaja con granjas, pescadores y productores locales. Por ejemplo, el menú incorpora miel de abeja melipona producida por Jorge, uno de los meseros de Moro, quíen cosecha la miel en Valladolid, a una hora de Tulum.

Estos ingredientes lucen a lo largo de tres propuestas distintas, para desayuno, comida y cena, respectivamente. El menú matutino incluye desde tostada vegana hasta el huevo de milpa. Durante la noche, el menú adquiere complejidad. Uno de los platos más emblemáticos es el Maa ́kolam Kay, pesca del día a la hoja santa con epazote, hinojo, dashi y cebolla cambray. Sin embargo, también hay una gran variedad de opciones vegetales que seguramente se convertirán en favoritas de la zona para quienes llevan dietas plant-based

En cuanto a la ambientación, Moro resalta por sus mesas bajas iluminadas de manera tenue y rodeadas por una propuesta de diseño en la que conviven tanto piezas traídas de Marruecos como creaciones de artesanos locales, en una búsqueda de apoyo a comunidades en Yucatán y Quintana Roo. Cada elemento contribuye a la creación de una experiencia inolvidable que comienza cuando el olor a leña conquista al comensal desde su entrada al restaurante